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martes, 24 de noviembre de 2009

En Algún Lugar Entre el Cielo y el Infierno 02: Feliz Cumpleaños

Sé que juré no abandonar esta bitácora, y aún no lo hago. Ha sido un mes muy difícil para mí. He pasado por muchas cosas serias, demoledoras. Mi carácter es fuerte, pero a veces no es suficiente para soportar tantos golpes. Días difíciles, de esos que cuando abres los ojos por la mañana, solo quieres volverlos a cerrar para abrirlos en navidad... del año 2020.

Hoy cumplo 21 años, suficientes para ser metido en la cárcel en cualquier lugar de la tierra. Aún me parece increible haber llegado a tal edad en este mundo tan ingrato, cruel y despiadado. Cualquiera diría que ando triste, pero no es así. No me importa estar recontra enfermo, cochino, botado en mi cama; sufriendo por algún estreptococo beta hemolítico que se le ocurrió reproducirse en mi garganta e invadir todo lo que encuentre. No es que me moleste tener que buscar desesperadamente anti-inflamatorios y antibióticos para que ya no duela. Para nada. No me importa ser tan piña de que la única vez que me enfermo en el año, sea el día de mi cumpleaños. Aunque tenga que estar haciendo una presentación de un artículo científico mientras los ojos esten por explotarme.

Y aunque a veces, hasta la persona que te hace el ser más feliz del universo, haga que te sientas el ser más miserable del universo. Ningún problema es lo suficientemente grande. Siempre vale la pena darlo todo por la persona que amas, lo importante es no perder la perspectiva, el amor.

Al final de todo...
Nothing last forever, even cold November rain... Guns n' Roses - November Rain

domingo, 25 de octubre de 2009

La Más Pequeña de Las Cosas

"Y es que la vida es un lecho de rosas, pero cada rosa tiene sus espinas"
Las relaciones son inherentes al ser humano, eso es un hecho. El amor es tan propio de nuestra naturaleza como la guerra. Y yo, yo soy tan malditamente orgulloso como romántico.

Soy el hombre más enamorado del mundo, lo pregono sin pensarlo dos veces. Soy además el más feliz de todos y lo grito ahora y siempre. Puedo sentirme aplastado por el sinfín de cosas que el mundo de la cirugía puede enviar sobre mí, pero nada importa, sólo una sonrisa suya basta para aplacar la más feroces de las tormentas, para darme fuerza para luchar contra los más colosales titanes y para cazar a la fortuna más rebelde. No necesito más.

El descubrimiento del fuego, la caída de Roma, la Segunda Guerra Mundial y la llegada del hombre a la luna. Son los más grandes hechos los que forjan el destino de la humanidad, los que cambian radicalmente el sentido de la historia. Sin embargo, en cuestiones del amor, particularmente en mi caso, las cosas son totalmente distintas.

No he necesitado haber sido víctima de un error fatal por parte de la mujer que amo para llegar a sentir la tristeza a flor de piel. No basta más que una palabra mal dicha, una mirada esquiva o simplemente un par de días sin saber cosa alguna sobre ella, para sentirme el ser más miserable del mundo. Podría seguir creyendo ciegamente que son cosas pequeñas, simples, sin importancia, y que se necesitaría un holocausto para sentir algo más que preocupación. Pero no es así, maldita sea, no es así. Son las cosas más simples, las más pequeñas, sí, las insignificantes las que tejen los hilos de mi gran historia de amor.

Es un invierno largo, mucho más largo de lo que llegué a imaginar en los cálidos días de febrero. Simplemente, no puedo. Siento que ya no me quedan fuerzas, que peleo una guerra que ya he perdido hace mucho tiempo. Que tan irracionalmente voy en contra de la corriente, que soy tan estúpido, tan orgulloso, tan débil. Que por pensar que son las grandes cosas las únicas que necesitan atención, siento que todo se escapa de mis manos, de mis esfuerzos. Estoy completamente enamorado, estoy completamente jodido. Pero por más frío que pueda llegar a destruirme por completo en estos días, es ella quien llega a hacerme sentir una vez más lo cálida que puede llegar a ser la vida, me devuelve las esperanzas, la fe en mi, en ella, en nosotros, en todo.

Son las cosas más pequeñas las que mayor importancia tienen. Cuando finalmente tengo la satisfacción de mirar hacia atrás y de saber que pudimos superarlo. Es lo que convierte a la vida en un lecho de rosas, en las que cada una de ellas tiene sus espinas.

Gabriel

lunes, 12 de octubre de 2009

Contradicción


La más salvaje de las verdades, el saber que no hacer y considerarla como una opción. Como cuando la vida te patea reiteradamente en el entrepiernas, como para recordarte que no vales absolutamente nada, ni tu ni lo que puedas llegar a sentir. En esas situaciones en donde dos caminos terminan en tragedia, en donde no hay marcha atrás y estás obligado a avanzar, a darte violentamente contra el muro.

Es la guerra que estalla entre la razón y el corazón, en donde no hay tiempo para pensar o sentir, solamente actuar por instinto. Es el conflicto en donde el único victimado llegas a ser tu y tal vez alguien a quien quieras en realidad.

La sombría incertidumbre, el miedo al futuro, a uno mismo a la traición de los propios sentimientos. Esa rabia que te carcome las entrañas lenta y dolorosamente, en instantes que parecen eternidades. La furia que se desata en contra del destino y la infinidad de maldiciones lanzadas entre lágrimas.

La indecisión, la duda, la contradicción, una sentencia de muerte.

domingo, 27 de septiembre de 2009

El Fin de la Eternidad

"Y es que en mi vida, el amor llevaría su nombre de ahora en adelante: Fiorella"

Siempre he pensado en mi vida como una lucha perpetua contra mi destino, cual Edipo buscando escapar de aquella inexorable naturaleza. No pudiendo hacer menos, me encargue de devolverle los golpes a este, que siempre regresaba con la única consigna de hacerme morder el polvo una vez más. Sin embargo, he empezado a pensar en todos estos años, que todo lo que había vivido era mucho mas que una simple pelea; la vida me estaba preparando para algo sobrenatural, para algo mas allá de mi comprensión anteriormente: el amor.

Innumerables años he pasado alegrías y tristezas totalmente solo, al final, esa siempre hacia sido mi naturaleza, la de un lobo solitario. Aullando siempre a la luna, ocultando mis penas siempre en la oscuridad de la noche, tras garras y colmillos. He maldecido a la diosa fortuna, al destino y la vida misma por haberme condenado a deambular sobre esta tierra totalmente solo. No obstante, ahora materializo la magnitud de mis palabras y veo como se reducen a la categoría de blasfemias. Nunca habría podido pensar que así como el destino se había encargado de quitarme las cosas que mas he querido en el mundo, la vida se encargaría de poner el mundo entero en mis manos.

Ella llego como una ráfaga de sol en invierno, en el eterno invierno de mi vida. Irrumpiendo desde la nada hasta lo más profundo de mi corazón, sin aviso y sin pausa. Inundando de colores las calles, devolviéndome la fe en la vida, en el amor, aquella esperanza perdida después de tantas guerras perdidas.

Han pasado ya 30 días desde la primera vez que nos besamos, desde aquella mágica noche en la cual desapareció el mundo entero y el tiempo se detuvo solo para contemplar ese maravilloso evento. Puedo sentir aun como se estremece la tierra y como tiemblan sus labios al rozar los míos. Pienso todos los días en como ese evento a sido tan crucial y puso mi vida entera de cabeza para siempre. Ha sido tanto para mi, que es casi imposible poder describir los acontecimientos del ultimo mes en mi vida al detalle. No es cuestión de escasez de recursos literarios ni mucho menos de falta de sentimiento, se trata simplemente de que las palabras no son suficientes para plasmar la magnificencia de lo que he vivido hasta ahora. Es por este motivo, por el cual vengo a dar vida a estas letras, a impregnarlas de una parte de la magia que estoy viviendo, que estoy disfrutando por primera vez. Simplemente estoy acá para gritarle al mundo entero que estoy enamorado, y que mis días se soledad han terminado, que nunca mas tendré que escribir líneas tristes.

Me resulta tan impensable a veces que esta sensación de bienestar y felicidad total sea real, pero hoy más que nunca la siento en el aire rodeándome, tan material como la inspiradora de estas humildes líneas. Es por eso que vengo y le grito al mundo entero que he perdido la cabeza, que el amor late acá en el lado izquierdo de mi pecho. Que mis días son los mas bellos gracias a ella, gracias a Fiorella, la causante de este celestial sentimiento. Mis palabras son de ella, y hacia ella van.

Es el primer mes que cumplimos como enamorados y el único mes en toda mi vida en el que he agradecido a la vida cada amanecer por haberme bendecido con su corazón, sus besos, su sonrisa, su amor. Y es que en mi vida, el amor llevaría su nombre ahora en adelante, pues sin ella volvería a dejar de tener sentido alguno para mi.

Gabriel

El 20 de Setiembre del 2009, cumplí 10 meses. Ella "resucitó" este escrito que le di el primer mes de enamorados.

El Primero del Primero

19/09/09


Recibí la invitación un lunes por la noche, vía msn. Alexander, mi mejor amigo del colegio iba a celebrar el primer año de su primogénito. Había pasado 1 año ya desde que me enteré de la noticia de que aquel flaco y despreocupado amigo de años, iba a ser padre. Todo 1 año, y aún no terminaba de asimilar el cómo la vida nos puso (a los 4 miembros de E.S.P), en caminos distintos.

He tenido tanto tiempo para aceptarlo, pero no podía. No podía creer aún, que con él, con quien pasé gran tiempo en el cole, fuese padre. Aún a veces me parece que fue ayer cuando quedábamos para que yo fuera a su casa y pasáramos la tarde entera tocando guitarra, escuchando música, quejándonos de lo fregadas que eran las mujeres, de lo injusta que era la guerra en Irak... Tan fácil parecía ir a pedirle dinero a nuestros padres para ir a comer un "sanguchón" por ahí.

Estuve presente en el primer año de su hijo, era infaltable. Hubo un momento, en el que en medio de globos y serpentinas me quedé mirando la repisa de su chimenea. Ahí, varias fotos adornaban la sala, lugar en donde se llevaba a cabo dicho evento. Lo que me dejó totalmente paralizado fue la visión de una foto en particular, en la cual Alex, con tan sólo 3 o 4 años, era levantado entre brazos por sus padres. Era una foto de cumpleaños, exactamente en la misma sala en donde él celebraba ahora el primer cumpleaños de su hijo. Me detuve a pensar en cómo la vida puede llegar a ser tan irónica a veces, en cómo el tiempo pasa y pasa llevándose todo, inclusive los mejores años de un jóven que tenía un gran futuro por delante. De quitarle los mejores años de su vida y entregarle una razón por la cual vivir realmente.